lunes, 25 de enero de 2010

DE CINE


Fundido a negro y The End. Los violines acompañan a unos créditos interminables seguidos de agradecimientos que nadie lee, entre otras razones, porque soy el único espectador que ha asistido a la sesión.
En la puerta un simpático cartel prohibía la entrada a perros, pero no decía nada sobre espectadores o gárgolas. Y allí estaba yo, mas solo que nunca, sentado en la primera fila con las pupilas apunto de explotar demorando el momento de levantarme del asiento.

No me apetecía volver al quiosco, el dueño llevaba días en estado catatónico haciendo cábalas sobre su futuro. El negocio no marcha, y no parece que vaya a mejorar.

 ¿Y tú que harías? - Me pregunta, lívido de espanto, conocedor de antemano de mi respuesta.
 ¡Joder!, abandona.
 ¡Vete a la mierda, gárgola cabrona!

Me maldice aun a sabiendo que siempre le contesto lo mismo. Y yo me río a mandíbula batiente mientras ojeo la revista GADGET con las últimas locuras en tecnología de bolsillo, a cual más caprichosa.

Cuando compré el tiquet para ver la peli pensaba que tendría que abonar dos butacas, pues aunque puedo replegar las alas, estas, ocupan lo suyo. Pero la joven taquillera me dijo que no importaba. Total, iba a estar solo.
Tras dos horas de película, una sala para ciento cincuenta espectadores, sistema de luces, acomodador, cámaras, aíre acondicionado, mantenimiento y limpieza y muchísimos metros cuadrados de espacio vacío, las luces volvían a dar sentido a aquella desolación. — Otros que van contra corriente — Me dije, mientras abandonaba la sala de proyecciones aturdido por lo absurdo de aquel enorme montaje del que era único testigo.

Recordé entonces que hacía un par de noches acompañe a mi benefactor a una reunión un tanto insólita, donde comerciantes de diversos sectores y pequeños empresarios se encontraron en un bar musical para intercambiar impresiones sobre estos tiempos tan difíciles. Teniendo en cuenta que la mayoría no se conocía, la verdad es que el ambiente estuvo de lo más animado y pronto se organizaron distintos grupos de contertulios que se dejaban llevar y aportaban sus ideas, sus temores y algunas propuestas.
Los organizadores del evento no cesaban de “conectar” a los diferentes grupitos realizando presentaciones y animando a los asistentes a conocer más a fondo al resto de participantes.
Como todo estaba aderezado con un frugal catering y consumiciones a precio especial, la reunión tomo un cariz festivo y los asistentes confirmaron que lo habían pasado bien y que estarían encantados de volver, como estaba programado, el próximo mes.

Como siempre, el quiosquero, estaba metido en el follon de organizar todo aquello y también se sentía satisfecho, pues uno de los asistentes le ofreció contactar con ciertos miembros del Parlament de Catalunya. Nada serio, nada concreto, pero sí alentador ya que, de hecho, ya están tramitando los protocolos para traer de invitado a uno de esto Vips de la política a la segunda edición del COPA COMERÇ, que es como han bautizado a estos encuentros.

Lo que sí estaba claro es que las oportunidades hay que buscarlas, que los giros y cambios que da la economía te pueden pillar “en bragas” mientras te lamentas o puedes dejarte llevar por la corriente hasta aguas más tranquilas, aunque esto conlleve sacrificio, peligro y dedicación.
Los miedos se superan enfrentándose a ellos, nunca escondiéndose bajo la cama. Por esa razón conviene que salgáis de vuestros agujeros, os dejéis ver y al mismo tiempo conozcáis otras realidades para absorberlas. Seguro que desde ese mismo momento los mecanismos de vuestro cerebro se engranan de diferente forma. Aprendiendo.

La sinergia entre diferentes sectores de la economía son un campo por explorar y las últimas tendencias del marketing nos llevan por ese camino. Compartir para crecer, para evolucionar, para estar atento a las oportunidades y, llevado a terrenos más prosaicos, compartir para abaratar costes, para fortalecerse ante proveedores, para crear nuevas tendencias y adelantarse a los acontecimientos.

Aquel era el espíritu de COPA COMERÇ, vamos, lo que los eruditos llamarían NETWORKING y que alguien definió de manera magistral como – HABLAR DE TRABAJO, SIN TRABAJAR, Y SIN NINGUNA INTENCION DE HACERLO – (En realidad esta frase la extraje de las viñetas de una tira cómica).
Conviene estar atento y no esperar a que nadie resuelva vuestros problemas. Pedir socorro no sería necesario si hubieseis aprendido a nadar, pero os limitasteis a haceros los muertos y, como flotabais, fue fácil conformarse.
Ahora llega la tormenta y dando pobres brazadas solo conseguís chapotear sin rumbo en este mar de confusión. Que nadie se engañe por más tiempo, el sector se hunde como si llevara plomos atados al cuello y solo permanecerán a flote los más previsores, los que buscan, los que están dispuestos a cambiar. Lo triste es que esas virtudes están al alcance de todos, pero hay que estar predispuesto y dar ese paso al frente que tanto os cuesta y incorporar a vuestras rutinas nuevas perspectivas, que solo surgirán si buscáis la oportunidad ampliando vuestras opciones, en ocasiones, lejos de vuestra especialización.

En el próximo evento de COPA COMERÇ puede que tengan un invitado que dé prestigio a esta locura y eso ha sido posible porque buscaron la oportunidad, la persiguieron y finalmente la provocaron.

Mientras dejaba a tras la sala de proyecciones un taciturno azafato me entregó un folleto donde se anunciaba la retransmisión de un partido de fútbol en sus instalaciones. ¡Vaya sorpresa! Pero, el fútbol y el cine ¿no eran enemigos irreconciliables?

Las oportunidades existen. Seguro que si le ponéis imaginación las cosas os irán de cine.